15 abr 2021

De: mi presente; Para: mi futuro

"Quien nos iba a decir que íbamos a estar así ahora. Tan cerca y a la vez tan lejos, como un lunes y un domingo. Pero así es la vida, siempre hemos estado así, parece que es nuestro destino.

Te echo de menos, hace poco te he sentido cerca y ha sido especial, he vuelto a sentir vida en mi interior después de mucho tiempo, he vuelto a ver sentido a mi futuro, ganas de ser mejor. Siempre he querido tenerte más cerca, algo me dice que juntos podríamos ser legendarios. Sin embargo las circunstancias nunca han propiciado eso, siempre han sido momentos puntuales, nunca se han extendido en el tiempo lo suficiente para saber si existe una posibilidad o no de ser eternos. Aunque lo de ahora me hace pensar que si, me que hace creer, me hace querer. Nunca he sido una persona muy expresiva, y esto me supera la verdad. Porque soy lógico, siempre me guío por la razón, pero aquí no hay razón, solo algo que de repente surge en mi interior y me descoloca por completo en un momento totalmente inseperado.

Ojalá lleguemos a encontrarnos, porque no es que te necesite, pero estoy convencido de que todo sería mejor si estuviesemos juntos, en sintonía. Digo más, vamos a encontrarnos, vamos a entendernos y vamos a llegar a donde nos lleven nuestros pasos, sin miedo. Porque lo importante en un viaje no es el destino, es la compañia, y tu eres la mejor para mi."

Cabeza y corazón, solemos decir la eterna batalla, pero estamos terriblemente equivocados. No son rivales, son aliados. Y la felicidad reside en que estén en armonía. En la vida tenemos que tomar decisiones que calman una y alteran otra. Y no pasa nada, porque son todo momentos, que en conjunto forman nuestra vida, y debemos encontrar nuestro equilibrio, debemos cuidar ambas. No se trata de que siempre mande la cabeza o siempre mande el corazón, aunque todos tenemos nuestra predilección, lo virtuoso, lo ideal, es encontrar la armonía entre ambas cosas. Es muy dificil por supuesto, pues decidir con una a veces implica que duela la otra, y si sale mal la decisión, duelen las dos. Pero no deberiamos torturarnos tanto con nuestros errores, pues en muchas ocasiones estos nos llevan a donde pertenecemos de verdad, a nuestro destino. Porque tengo mis razones para creer en el destino, dentro de que podamos decidir claro, pero a veces es como si una fuerza propiciase que ciertos acontecimientos, de cierta forma y en cierto momento simplemente sucedan.

Estos tiempos tan extraños que nos ha tocado vivir tal vez hayan provocado una tormenta en tu interior. Reduce la autoexigencia en la medida de lo posible y cuida tu cuerpo y tu mente, pues si una de las dos falla todo se viene abajo. Dedica tiempo a algo que te guste, algo que te haga sentir libertad, y despéjate. Sé que en teoría es fácil de decir, pero cada día que te equivocas estas más cerca de acertar. Y escribo esto para mi y para quien pueda serle de ayuda, porque con todo lo que haya escrito aquí, algunos días también me siento abatido, y puede que leer esto en esos malos momentos me levante un poco, pues son palabras que salen del corazón para quien las pueda necesitar. Gracias por leer.

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