Cuando una serie de cosas no nos salen bien, o directamente nos salen mal, solemos declararnos en crisis personal. Todo el mundo habrá escuchado hablar de la crisis de los 40 o los 50, que según tengo entendido es como que te sientes más joven de lo que eres pero eres consciente de que no eres tan joven como te crees. Esto último cogedlo con pinzas porque es lo que interpreto yo. En cualquier caso, hoy vengo a dar la murga con la crisis de los veintitantos.
El grupo de los veinteañeros creo que es de los que más diversidad engloba, dado que con 20 te consideran una persona muy joven (porque lo eres) y con 29 ya, por la percepcion sobre todo de nuestros mayores y sus plazos, eres toda una persona adulta. Digo lo de sus plazos porque muchos de nuestros padres se casaron con veintitantos, se independizaron, y cosas así, pero estan las cosas ahora como para planificar mucho... En fin, que veo una generación, la mía, la de los que somos veinteañeros, que tenemos una frustración o insatisfacción con la vida que, como en otras ocasiones he dicho por aquí, tiene como culpable a las expectativas. Crecemos escuchando las historias de nuestros abuelos y padres y nos montamos nuestro plan. Pero ni somos las mismas personas, aunque nos parezcamos, ni corren los mismos tiempos. Tengo la sensación de que antes era más fácil trabajar que estudiar, y ahora es al revés. Antes te enseñaban un oficio y marchando, ahora te formas académicamente con tus títulos y demás para tener, si tienes suerte, algo que poco o nada tiene que ver con lo que has estudiado, en muchos casos.
Tu círculo va siendo cada vez más pequeño. Algunas de tus amistades se debilitan, es ley de vida, y conocer gente nueva puede parecer complicado a veces, porque conforme vas creciendo vas definiendo más tus gustos, y a lo mejor no es tan fácil conectar con alguien. Si mantienes amistades con las que hayas crecido durante algunos años como persona, no las descuides. Puede que te plantees también si has escogido correctamente lo que has estudiado, si te va a dar la satisfacción de sentirte realizado profesionalmente.
Sales por ahí, cada vez con menos frecuencia porque con la edad vas cambiando prioridades y hábitos, y ves dos grupos, "críos" y gente de tu edad pero que estan laboralmente estables, tal vez casados, incluso con algún hijo, y tu sigues ahí con tu incertidumbre laboral, sin atreverte a planificar nada por la inestabilidad y sintiendo que tienes poco que ofrecer, así que si estas solo casi mejor, no decepcionas a nadie. ¿Por qué este pensamiento tan negativo? Por las comparaciones.
Nunca jamás de los jamases hay que compararse con nadie, aunque nos resulte inevitable a veces. Cada persona tiene sus tiempos, sus circunstancias, sus problemas y en definitiva, cada persona es un mundo. Todos tenemos grandes virtudes, algunas puede que aún sin descubrir, y nunca es tarde para pegar un volantazo y cambiar tu vida. Estoy haciendolo en estos momentos, y si me lo hubiesen dicho en febrero no me lo habria creído. La vida no es una carrera, es un camino, y aunque vayas más rápido solo, acompañado llegas más lejos. Céntrate en ser mejor, o por lo menos igual que eras ayer, nada más.
Está claro que la pandemia nos esta robando nuestros supuestos mejores años, pero todo acabará más tarde o mas temprano, y aunque ya no seremos las mismas personas que eramos aquel 14 de marzo de 2020, encontraremos de nuevo la alegría que se ha ido diluyendo en todo este tiempo.
Si lo que estas haciendo hoy, aunque no te guste, te va a llevar a donde quieres estar mañana, pon todo tu esfuerzo en ello, porque merecerá la pena. Gracias por leer.
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