No se qué ha pasado este año, es como que todo ha vuelto a la normalidad pero yo no he vuelto aún. He disfrutado otra vez de cosas, como semana santa, ferias, salir por ahí en general, pero en el momento, cuando vuelvo a casa tengo la sensación de que algo no va bien. No se si será mi nueva normalidad, espero que no porque es bastante desagradable que cada vez que disfruto de algo venga luego un bajón.
No ha sido un año para tirar cohetes la verdad, aunque ha sido bastante interesante. Creo que es de esos años de los que luego recuerdas con cariño, porque ha habido momentos especiales. He vuelto a donar pelo, la vez que más largo y más corto lo he tenido también. He salido mis tres días de costalero (que el año que viene se amplían a 4). Ha habido cosas buenas como digo, pero ha habido otras cosas no tan buenas, mucho humo por ejemplo, que aún continua... Pero no quiero hablar de lo malo. Me quedo con las amistades que se han fortalecido, no con las que se han deteriorado.
En cualquier caso, creo que este año ha sido circular, porque todo va a estar al final como estaba al principio, a grandes rasgos. La verdad, es algo que me entristece, teniendo en cuenta las posibilidades que han pasado por mi cabeza, pero puedo decir que estoy bien. Estoy tranquilo, y me siento en paz. Aunque he llorado, también he reido mucho, he abrazado fuerte y a pesar de todos los días oscuros sigo aquí, y las malas ideas casi han desaparecido del todo, lo cual es maravilloso. Cada día queda menos para lograr mi gran objetivo de sacarme la oposición, y cuando lo haga seguro que apreciaré cada lágrima, porque las ubicaré con mejor perspectiva en su parte del camino hacia esa meta. El año que viene espero escribir más de otras cosas, aunque como digo siempre, aquí escribo de lo que me va viniendo. En los próximos días pondré una entrada de juegos de deportes, para empezar el año. Feliz nochevieja y feliz 2023, gracias por leer.
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