Acaba de terminar la Semana Santa, que como sabe quien me conoce, o quien haya leido la página sobre mi, es mi festividad favorita. La navidad no me hace mucha ilusión la verdad, pero la Semana Santa si que me gusta, me transforma por una semana, me hace cambiar mis prioridades. La navidad también, pero más por obligación que por gusto. Que no es que no me guste nada la navidad, solo que bah. En fin a lo que voy, que desde la última Semana Santa han pasado 3 años, una pandemia, y otras muchas cosas a nivel personal que me han cambiado por completo. Puedo decir que la persona que era antes de la pandemia, ha muerto.
Esta Semana Santa me ha hecho darme cuenta de que no siento algunas cosas como antes, cosa que ya sospechaba. Creo que es lo primero que he vivido y disfrutado como antes de la pandemia, en lo que a la manera se refiere. Sin embargo, aunque la he disfrutado mucho, no la he sentido igual. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. He tenido muy presente tanto el año pasado, que estaba en plena medicación de la depresión, como el anterior, que estabamos confinados. He apreciado la compañia, muchisimo, más de lo que pensaba. Me he dado cuenta de cuanto me modificó el lorazepam el año pasado, tan sutilmente que ni me di cuenta. Y me he dado cuenta de que quiero estar solo, puede que para siempre.
Aprecio de verdad la buena compañia, disfruto mucho los ratos de conversación, de risas, todo eso. Pero cuando vuelvo a estar solo, me siento raro. Supongo que cuando alguien cae mentalmente, nunca vuelve a ser la misma persona, o al menos esa sensación tengo. Y no lo tengo como algo malo. Actualmente no me conozco bien, pues hay sentimientos que han cambiado drásticamente, tanto por personas como por cosas. Y lo que si tengo claro es que me gusta muchisimo estar solo. Insisto, valoro y aprecio mucho la buena compañia, pero me gusta más estar solo. Creo que siempre me ha gustado. Será por la paz, por la tranquilidad, o por lo que sea. Y creo que debería normalizarse que una persona quiera estar sola.
Me ha alegrado mucho haberme juntado con tanta gente a la que hacía mucho que no veía, ver que sigue existiendo la amistad a pesar del poco contacto. Porque hay cosas que no se disfrutan igual a solas. Me he alegrado de no hacer una tontería el año pasado. Me ha encantado disfrutar tanto la Semana Santa, sabiendo que no soy la misma persona. En la reconstrucción de mi mismo la Semana Santa sigue, no como antes por circunstancias, pero sigue. La idea de emparejarme no, elijo estar solo. Gracias por leer.
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